Muchos edificios están expuestos a problemas más o menos importantes y complejos con los que lidiar, independientemente de si están hechos de piedra, bloques de hormigón o ladrillos sólidos.
La causa se encuentra en defectos de construcción (por ejemplo, cimientos de tamaño insuficiente) o problemas relacionados con la naturaleza del terreno (pendiente, excavaciones, nuevas construcciones adyacentes, tipo de terreno etc.). Además, pueden intervenir una serie de factores agravantes, como la presencia de árboles y agua y/o la ejecución de obras inadecuadas (obras viales).
En la mayoría de los casos, estos problemas estructurales, que se manifiestan por la aparición de grietas en paredes del edificio, no deben tomarse a la ligera y tratarse con una masilla simple, absolutamente inadecuada para la situación.
A los ojos de quienes no la entienden, una grieta no es más que una fisura, ya sea vertical, horizontal u oblicua, y su origen no es fácilmente identificable a primera vista. Por lo tanto, se recomienda encarecidamente no actuar por iniciativa propia, ya que corre el riesgo de empeorar la situación.
Solo los especialistas reconocidos por su know-how en este campo son capaces de identificar claramente el problema y aplicar el tratamiento adecuado: consolidación de los cimientos de un edificio, impermeabilización de muros subterráneos, reconstitución de trabajos de albañilería, etc. Estas son operaciones altamente técnicas.